Huelva mira al futuro fijándose en el desarrollo de nuevas infraestructurasSiete del PSOE, tres del PP y uno del PA.Hace un par de semanas, en
plena precampaña electoral, una noticia cayó como una verdadera bomba
en Huelva. Se trataba del anuncio del cierre de la planta que la
compañía Nilefos tiene en el Polo Químico; una fábrica de la que
dependen las familias de unos 200 trabajadores. El jarro de agua fría
hizo que, por unos días, los partidos coincidiesen en sus mensajes de
apoyo a los obreros, aunque no evitaron usar la eterna cuestión de la
industria onubense como proyectil con el que azuzar al contrario. Y es
que el paisaje de Huelva, electoral o no, está marcado, especialmente
en su capital, por una concentración de fábricas e industrias químicas
básicas que suponen ahora una de las patas fundamentales de la economía
y del empleo de la capital, pero cuya presencia también genera
tensiones por el posible impacto en el medio ambiente y en la salud de
los vecinos. Todos ellos son temas que aparecerán de una u otra forma
en la campaña.
Finalmente, presionada por la Junta, Nilefos decidió hace unos días
retirar el expediente de cierre y sentarse a negociar con los
trabajadores. No obstante, muchos tomaron la intención de marcharse de
la empresa como un aviso a navegantes de lo que puede ocurrir en el
futuro con otras factorías del Polo Químico. El PSOE hizo visible su
apoyo a los trabajadores y acusó al gobierno municipal de Huelva,
liderado por el PP, de ser el causante de la inestabilidad en la que
viven las compañías. El Ayuntamiento negó la acusación y también
expresó su apoyo a las medidas de la Junta de obligar a Nilefos a
rectificar. "Creemos que el debate de la industria no ha entrado
de lleno en la campaña electoral. Y no creemos que tenga que hacerlo.
Hay que buscar el consenso porque esto es algo que trasciende la
política", afirma Jorge Puente, secretario de UGT en Huelva. En este
sentido, los partidos se mueven en un difícil equilibrio. Defienden la
presencia de las industrias -los puestos de trabajo, sobre todo- pero
al mismo tiempo hablan de mantener una actividad sostenible con el
medio ambiente. Un mensaje del que desconfían profundamente los
colectivos ecologistas, como la Asociación Mesa de la Ría, que lucha
por recuperar para los vecinos la avenida Francisco Montenegro, donde
está asentado uno de los núcleos industriales del polo. El escepticismo
de esta organización es tal que ha llegado a pedir el voto en blanco o
la abstención en las próximas elecciones generales y autonómicas. El
medio ambiente es en Huelva el telón de fondo que condiciona cualquier
iniciativa. El PSOE apuesta por las energías renovables (quiere
alcanzar el 40% en el consumo de este tipo de energías y crear 10.000
empleos vinculados al sector), mientras que el PP ha visto condicionada
desde hace años su propuesta de construir una autovía que una Huelva
con Cádiz por la presencia de Doñana. Y es que este espacio natural
único (100.000 hectáreas protegidas), hogar de importantísimas especies
vegetales y animales, como el lince ibérico o el águila imperial, y
estación de paso clave en la migración de las aves, se encuentra
presionado por múltiples flancos. La industria prácticamente llega a
sus puertas por Palos de la Frontera, el turismo es cada vez más
importante y la agricultura, otra de las bases fundamentales de la
economía de la provincia, ha encontrado en su entorno un lugar propicio
donde desarrollarse. Una agricultura, la onubense en general, que ha
sido puesta como ejemplo de productividad y capacidad de superación sin
depender de las ayudas oficiales por el consejero de Agricultura y
Pesca, el ayamontino Isaías Pérez Saldaña. Pero esa misma
agricultura tiene un reverso más oscuro en la presión que ejerce sobre
el consumo de agua, especialmente en el parque de Doñana. Ello ha
obligado a la Junta y a los políticos a emprender iniciativas para
tratar de hacer compatibles la actividad económica con el sostenimiento
del medio ambiente.Ninguna de estas metas va a ser fácil de conseguir
sin una red de infraestructuras de transporte y de comunicación
adecuadas, algo de lo que se quejan históricamente los empresarios.
Proyectos como el de la llegada del AVE y una nueva estación, una
autovía que una Huelva con Extremadura o la mejora de las
comunicaciones con Cádiz, entre otros, llevan años sobre el tapete y,
de una u otra forma, los partidos los incluyen en sus programas.
FUENTE: El País
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